Diego Rodríguez de Almela, Valerio de las estorias escolásticas e de España

Summary

Diego Rodríguez de Almela y Alfonso de Cartagena en el Valerio de las estorias escolásticas e de España

 

Nacido en Murcia hacia 1426, el joven Diego Rodríguez de Almela llegó a Burgos en 1440, donde fue recibido por Alfonso de Cartagena como familiar y se formó como hombre de letras bajo su magisterio. En Burgos hubo de coincidir por un breve espacio de tiempo con Alfonso de Palencia y, durante un periodo más prolongado, con Rodrigo Sánchez de Arévalo, que en aquellos años iniciales desempeñaba la función de arcediano de Treviño. Alfonso de Palencia será la figura más notoria para el futuro entre quienes fueron familiares al obispo de Burgos en su sede, pero fueron don Rodrigo y don Diego sus discípulos más directos. Junto a Cartagena, Almela prosperó en la carrera eclesiástica, incorporándose a la administración de la catedral burgalesa. La proximidad entre el prelado y aquel joven prometedor fue grande: como camarero le acompañaba el día que falleció en la localidad de Villasandino, cuando regresaban de la peregrinación a Santiago de Compostela en el año jubilar de 1456. En marzo de 1462, cuando Almela, entonces arcipreste de Santibañez, dice acabar, en Burgos, el Valerio de las historias escolásticas e de España, a instancias de Juan Manrique, hijo del adelantado Pedro Manrique, la memoria de don Alfonso sigue en él muy viva. Modelo de estudio y virtud, Cartagena será para Almela la fuente misma de la escritura del Valerio y el acicate de sus escritos y carrera futura. Tanto los párrafos dedicados a Alfonso de Cartagena en el capítulo noveno del título sexto del octavo libro («De estudio e industria») como los textos preliminares del Valerio (de Almela y Manrique) dan fe de la huella profunda que imprimieron los escritos y la personalidad de don Alfonso entre sus pupilos. No se sabe con certeza cuándo iniciaría Almela la composición del Valerio, pero parece un proyecto derivado de los últimos años de vida del prelado y quizás se empezara poco después de su muerte. Su fortuna (más de una docena de ediciones en el siglo xvi) comenzó, sin embargo, años después de la desaparición de su destinatario, que en 1482 ya había fallecido. Será en Murcia, la ciudad titular de la diócesis que gobernaron los Santa María, donde Almela, responsable en tanto que canónigo fabriquero de la consagración de la antigua iglesia mayor de Santa María como catedral, publique no solo el Valerio de las historias escolásticas, sino, en el mismo año pero unos meses antes, en marzo de 1487, también el Oracional de don Alfonso, seguido de la Contemplación sobre el salmo «Júdgame Dios» y la Glosa e declaración sobre un prefacio de san Juan Crisóstomo, y que se cerraba con las coplas elegiacas de Fernán Pérez de Guzmán a la muerte de su amigo.

Falta una edición crítica integral del Valerio. He seguido las lecciones del ejemplar I 249 de la Biblioteca Nacional de España. El ejemplar I 1788 de la BNE fue editado en facsímil y prologado por Juan Torres Fontes, Murcia: Real Academia Alfonso X el Sabio, 1994. Para los primeros tiempos de la imprenta en Murcia y el papel en ella desempeñado por Almela véase, del mismo autor, «En el V Centenario de la introducción de la imprenta en Murcia», Miscelánea Medieval Murciana, 11 (1984), págs. 105-116.

Transcription

 

[ai (1r)]

 

Tractado que se llama Valerio de las estorias escolásticas e de España, dirigido al noble e reverendo señor don Iohan Manrique, prothonotario de la santa se[d]e apostólica, arcidiano de Valpuesta, del consejo del rey nuestro señor.

 

·Prólogo·

 

Muy noble, reverendo, magnífico señor: como yo estoviese de hedat de catorze años en servicio del muy reverendo mi señor don Alfonso de Cartajena, de gloriosa memoria obispo de Burgos, e por su merced me mandase aprender gramática algund tanto introducto en ella, como en su cámara oviese muchos libros de diversas sciencias theologales e de philosophía, leys e cánones, e así mesmo muchas estorias e crónicas, así de la sacra escriptura como de emperadores, reyes e príncipes, señaladamente de los de España, por non estar ocioso, que de la ociosidad non se sigue virtud alguna, segund flaqueza de mi engenio e poquedad de mi saber, dime a leer en las estorias de la sacra esc[r]iptura, principalmente en la Blibia [sic] e en el libro de las Estorias escolásticas, e en las corónicas de los reyes de España desde su población fasta el tiempo presente, por tal vía que alcancé a haver cognoscimiento que podía entender algund tanto dello. Como el dicho mi señor el obispo conosciese que me había dado algund tanto a aquel trabajo, su voluntad fue, habiendo dello plazer, de me fazer merced e, aunque non merescedor, me lo fizo e fiziera si más biviera. En su vida cognoscí ser su deseo que como Valerio Máximo de los fechos romanos e de otros fizo una copilación en nueve libros, poniendo por títulos todos los fechos adaptante a cada título lo que era consiguiente a la materia, sacado de Tito Libio e de otros poetas e coronistas, que así su merced entendía fazer otra copilación de los fechos de la sacra scriptura, e de los reyes de España, de que cosa alguna Valerio non fabló; lo qual él fiziera en latín escripto en palabras scientíficas e de grand eloquencia si bivie[(1v)]ra. Yo, porque mi sciencia es poca, propuse el su deseo escrivir en nuestra lengua castellana. Cada uno, segund dize sant Gerónimo en el prólogo del Libro de los Reys, ofresce o sirve a Dios como puede. Yo, segund mi engenio lo mejor que pude de los dichos libros e algund tanto de otros tractados ordenados por el dicho mi señor el obispo adaptando cada cosa a su título, principalmente los fechos de la sacra scriptura e después los d’España, fize esta copilación, así mesmo en nueve libros, e cada libro dividido por títulos, e cada título por capítulos, para que los leyentes so breves palabras lo más que yo pude ayan algund cognoscimiento dello. Por ende, vuestra merced e los que lo leyeren no me atribuyan loor alguno de lo que bien fallaren escripto, ca non lo fize de mi saber. Lo que fallaren herrado non se maravillen, que do ay poca sciencia non es maravilla haver error. Si en algo ay defecto, la correpción dello dó e atribuyo a vós, dicho señor, e a los que con buena voluntad e deseo lo quisieren emendar e corregir.

 

Prefacio

 

Por quanto vós, muy generoso e reverendo señor, don Iohan Manrique, prothonotario, me ovistes mandado que vos fiziese una copilación pensando que fuese letrado o tanto entendido por aver seydo criado e camarero del dicho mi señor el obispo, porque vuestro mandado oviese efecto, dispúseme a fazer el dicho tratado, el qual, aunque mi intención era de lo fazer, non lo fiziera tan prestamente si non fuera por vos servir e complir vuestro mandado.

Síguese la carta e coplas que el señor prothonotario embió al arcipreste Diego Rodrigues de Murcia vel de Almella.

 

Por dar a vuestra persona fatiga e a la mía non ociosidad acordé, mi buen amigo Diego Rodrigues de Murcia, arcipreste, esta pequeña escriptura ordenar con mi pequeño e poco saber, demandando a vós otra que suma o copilación dezir puedo, así de las obras de aquel virtuoso señor obispo don Alfonso como de las escolásticas estorias e otras escripturas, seyendo cierto que a la mi demanda, quando toda otra cosa faltara, la crianca [sic] de aquel muy magnífico perlado y las migajas que de su notable saber collegistes, a ella satis[aij (2r)]fará, rogando a vós yo que por mi contemplación este cuidado por vós se tome non mirando esta mal compuesta escriptura con mi rudo entender puesta a correpción de aquellos que por su virtud tolerar la querrán, aunque ansí bien non les paresca, oyendo o leyéndola, cuyo es [sic] comienco [sic] es este que se sigue.

 

Andando mis años cognosco el defecto

perdido en el tiempo de mi juventud,

la sciencia es la una, que es el efecto

de aquellos que aman cobrar la virtud;

dará a mi spiritu reposo e salud

en solo saber por non preguntar;

ved si es caso que deva mirar

sentir a tal falta en mi senectud.

 

Tomad a Platón y en tal gravedad

ciento con uno sacados los veinte

años se falla escrivir en su hedad

deseando morir como omne prudente;

y Sócrates luego non menos valiente,

que dies vezes nueve años biviendo,

en tan suma hedad partió componiendo

y compusiera si fuera biviente.

 

Aquestos mirando me causa pensar

haver navegado sin fruto ni[n]guno,

como la fusta andando por mar,

que rastro jamás le vistes alguno;

a mí solo fallo sin dubda ser uno

que nunca pensé buscar su camino

de aquella que faze del malo divino

e pone juizio al que es importuno.

 

Veo mi sed e busco la fuente,

miro mi mengua, inquiero, reparo [(2v)]

haver non lo puedo así en continente;

a vós don Alfonso tomo en amparo,

obispo notable de sciencia non caro,

leystes en Cartagena de vicios,

de aquel agustino tomastes yuicios,

al fin le poniendo sentencia e declaro.

 

Que quiera fablar de vuestra prudencia

las obras lo muestran que vós compusistes,

dexando el castillo de alta eloquencia

prolixa escriptura a breve traxistes;

al poco studioso dulcura [sic] posistes,

e a los non capasces capaces fazer

de poca lectura podiesen saber

asaz de doctrinas que vós escrivistes.

 

Aquestas buscando con grand diligencia

fallo las obras e non el fazedor,

razón lo demanda con esperiencia,

que toda la eglesia d’él tenga dolor,

de verse apartada de uno el mejor

obispo ciente en nuestra memoria:

Dios tanto digno lo faga de gloria

quanto lo fizo acá de loor.

 

Pues falta el reparo del río caudal,

de un chico ar[r]oyo entiendo bever,

aunque lo sienta a dolor desigual

quiero callar al divino poder

que fizo el morir e faze el nascer,

reparte las gracias segund que le plaze:

al ynciente ciente lo faze

y al sabedor la sciencia perder.

 

[aiij (3r)]

Todo mi thema a un fin se reduge, [sic]

que es aprender lo nunca aprendido;

fallo que cierto la sciencia reluze [nota: çiençia | en quien non]

y más en persona de alto apellido:

así como e quando el árbol vestido

es de la flor e lo faze fermoso,

así la sciencia en el generoso

lo faze en virtudes del todo complido.

 

Non siento quién pueda complir mi deseo,

mi tiempo vagando me fallo consumpto,

si non solo vós que sois segund creo

criado de aquel tan notable defuncto,

que día nin hora nin tan solo un punto,

la pluma en la mano, del libro los ojos,

tiráis por quitar de vós los enojos

y a mí los míos en darme trasunto.

 

O copilación sacada por vós,

honrado arcipreste e mi buen amigo,

faráisme tal gracia sin dubda, par Dios,

como al desnudo que·l dan buen abrigo;

demando perdón de aquesto que digo

en cónsono estillo a todos aquellos

so cuya sciencia se falla, cabe ellos,

más muerto mi ingenio, por cierto, que bivo.

 

                  ·Fin·

 

Muy largo proceso al corto sentido

y con ruda lengua querer componer,

mandar a mi ingenio trobar muy polido

y al cielo sereno que deva llover;

es demasía, a todo mi ver, [(3v)]

al omne inprudente fazerlo abogado,

e sin cimiento fundar terminado.

dexémoslo aquel que tiene el poder.

 

Respuesta

 

Señor,

Mandástesme por vuestra carta e metros en cónsono estillo compuestos que vos diese en servicio una copilación, entendiendo que a vós sería más agradable por ser cosa nueva que en España fasta aquí non ha seydo vista. Dispúseme con voluntad de vos servir e embiar esta copilación que se puede llamar Valerio de las estorias escolásticas e de España, satisfaziendo a la vuestra demanda, mirando que satisfago así al deseo de vuestra carta como al efecto de vuestros metros, la qual plega a vuestra señoría e merced de rescebir con buena voluntad, como de omne que vos ama e desea servir. Lo que vuestra merced me escrivió es a mí mandado e dévelo fazer, e así faré por servicio vuestro lo que vuestra merced me mandare e a mí possible sea. El soberano señor conserve e prospere vuestra reverenda e virtuosa persona e estado como por vós es deseado a su sancto servicio; de Burgos a xxiij de marco [sic], año de mil e quatrocientos e sesenta e dos.

De vuestra reverenda e magnífica señoría devoto orador e servidor, Diego Rodrigues de Almella vel de Murcia, arcipreste de Valdesantivañes.

 

 

[VIII, vi, ix]

 

[h. 139r]

 

El reverendo don Pablo, obispo de Burgos, edificó la eglesia del monesterio de sant Pablo de Burgos, honorable casa de relegión [sic], e fizo las Adiciones sobre Nicolao de Lira sobre toda la Brivia, e otro singular libro llamado Sc[r]uptinio scripturarum. El reverendo don Alfonso de Cartagena, obispo de Burgos, doctor famoso en sciencia e virtudes, fizo estos libros que se siguen: uno que es intitulado Memorial de virtudes, e otro llamado Defensorum [sic] fidei, e otro Doctrinal de los cavalleros, e otro Duodenario sobre doze quistiones,[1] e otro de Declamaciones sobre la [h. 139v] [sic] …nes sobre doze quistiones… [sic] E otro de Declinaciones sobre la traslación de las éthicas, e otro Conflatorium, e otro llamado Oracional. E tornó de latín en nuestra lengua vulgar doze libros de Séneca, e glosólos en los logares que convenía, e fizo más dos singulares tractados, uno Sobre el asentamiento de las sillas contra el rey de Inglaterra, el otro cómmo La Conquista de las islas de Canaria e todas las cibdades, villas e logares de la provincia de Tanjar, con Fes [sic] e Malvas pertenesce[n] al rey de Castilla e non al rey de Portogal. E más la Apología sobre el salmo “Judica me Deus”, e otras devotas escripturas. Fizo más un libro de la Genealogía de los Reyes de España que comienca [sic] del primero rey de los godos llamado don Athanarico fasta el rey don Enrique quarto de Castilla e de León, en el qual libro están depictos todos los reyes e reinas que fueron en España e sus descendientes. Fizo acabar las torres que están sobre la puerta real de la dicha eglesia de Burgos. Fundó el monesterio de sant Alifonso en la dicha cibdad. Quando deste mundo passó viniendo en romería de Santiago, allende de las obras piadosas que fizo en limosna e redempción de captivos e muchos ornamentos que a su eglesia dio, mandó quarenta capas de seda brocado de una color que se diesen para su eglesia de Burgos, e así se complió.

 

 

[Colofón]

 

A gloria e alabanca [sic] de nuestro salvador y redemptor Ihesu Cristo fue [sic] este libro que es llamado Valerio de las estorias escolásticas e de España fue acabado en la muy noble e leal cibdad de Murcia por manos de maestre Lope de la Roca, alemán, impresor de libros, jueves a vj días de diesembre, año de mil e quatrozientos e ochenta e siete años.



[1] Toledo, Juan de Villaquirán, 1520: e otro declinacio|nes sobre la trasladación de las ethicas: e otro || conflatorium

Editor notes

Documentary and bibliographic data

  • Location

    Biblioteca Nacional de España

  • Original documentMadrid, BNE, INC I 249
  • Edition

    Juan Miguel Valero Moreno

  • Other editions

    Torres Fontes, Juan, Valerio de las estorias escolásticas e de España, Murcia: Real Academia Alfonso X el Sabio, 1994 (ed. facsímil); Valero Moreno, Juan Miguel, «Cuatro noticias para la biografía de Alfonso de Cartagena anteriores a 1500», Iberia Judaica, 15 (2023), págs. 147-170 (157-163).

  • Citation
    Letter from Diego Rodríguez de Almela to in , ed. Juan Miguel Valero Moreno, in Cartagena Library [<https://bibliotecacartagena.usal.es/en/documentum/diego-rodriguez-de-almela-valerio-de-las-estorias-escolasticas-e-de-espana> Requested: Apr 12, 2026].
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